Por Agencia UNAL
Producir cacao usando hasta 80 % menos agua, reducir en 97 % el uso de tierra y diseñar chocolates con sabores específicos mediante inteligencia artificial le valió a la ingeniera agrónoma Luisa Fernanda Bermúdez, egresada de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), un Silver Award en los Edison Awards 2026, considerados como los “Oscar” de la innovación mundial.
“Nuestro objetivo no es reemplazar a los agricultores sino aportar alternativas que ayuden a sostener la producción y reducir el impacto ambiental”, explica la ingeniera Bermúdez, doctora en Investigaciones en Genética Molecular Vegetal de la Universidad de Sao Paulo (Brasil).
El reconocimiento fue otorgado por el desarrollo de una tecnología de biomanufactura —también conocida como agricultura celular— que busca enfrentar el impacto del cambio climático sobre cultivos estratégicos como el cacao, uno de los principales retos del agro hoy.
“Ya estamos viviendo pérdidas del 30 o 40 % de la producción de cacao debido a nuevas enfermedades, aumento de la temperatura e incluso el efecto negativo de los agroquímicos en estos cultivos”, afirma la experta.
Además, señala que no hay tanto tiempo para generar nuevas variedades, pues estos procesos pueden tomar entre 10 y 15 años.
Según análisis del ciclo de vida realizados por la startup Galy, el sistema puede reducir cerca del 80 % del consumo de agua, disminuir hasta en 97 % el uso de tierra y bajar aproximadamente 77 % las emisiones de dióxido de carbono frente a los métodos convencionales.
La propuesta científica parte de la idea poco convencional de producir cacao sin necesidad de cultivar árboles completos. Para ello se utilizan células provenientes de las semillas de cacao, las cuales se multiplican en sistemas controlados similares a fermentadores industriales.
“Nosotros lo llamamos biocultivado o biocrafted, porque es otra manera de cultivar. Aunque expresiones como ‘comida de laboratorio’ suelen asociarse erróneamente con productos artificiales, el proceso utiliza células reales de cacao”, explica la experta.
Para que el proceso sea fácil de entender, la investigadora compara el sistema con la fabricación de cerveza: en vez de levaduras los tanques contienen células de cacao alimentadas con agua, azúcar y nutrientes. Posteriormente el producto pasa por procesos controlados de fermentación mediante microorganismos que permiten desarrollar perfiles específicos de sabor.
La startup ya tiene 14 variedades de cacao cultivados y este año hará el lanzamiento comercial del chocolate producido. Por el momento se están haciendo pruebas en Massachusetts y Nueva York, y a partir de julio arranca la producción comercial con la idea es entregar los primeros lotes a partir de septiembre.
Ciencia que nació en la UNAL
Detrás de esta innovación global también hay una historia estrechamente ligada a la universidad pública colombiana.
La doctora Bermúdez ingresó a la Facultad de Agronomía de la UNAL en 2001, cuando apenas tenía 16 años, un momento en el que es difícil saber qué rumbo tomará la vida, pero desde el que ella tuvo dedicación y compromiso con los temas que le apasionaban del agro colombiano.
“La amplitud que ofrece la carrera fue una de las mayores fortalezas de mi formación. La posibilidad de explorar distintas áreas terminó llevándome hacia la genética vegetal, un camino que marcaría el resto de mi trayectoria científica”, comenta la ingeniera.
Recuerda además que uno de sus momentos decisivos ocurrió en sexto semestre, cuando conoció a la profesora Teresa Mosquera: “ella fue superinspiradora y marcó muchísimo el camino que tomé”, afirma.
Más adelante trabajó en control biológico con el profesor Miguel Serrano, experiencia que también le permitió acercarse al sector empresarial mediante una pasantía.
Pero para la ella el impacto más profundo de la UNAL no estuvo solo en lo académico sino que estudiar con personas de distintos orígenes sociales, aprender a trabajar con recursos limitados y recorrer zonas agrícolas del país que terminaron moldeando su manera de entender la ciencia y el papel social de la agricultura.
Durante su carrera visitó cultivos de cacao, café, papaya y otros sistemas agrícolas colombianos. Allí conoció de cerca las dificultades que enfrentan los agricultores y comprendió la dimensión ambiental y social detrás de la producción de alimentos.
“Uno ve lo que viven los agricultores, los problemas sociales, el impacto agrícola, todo eso enriqueció muchísimo la manera como después pude enfrentar este tipo de proyectos”, explica.
Esa experiencia la sigue acompañando hoy en Boston (Estados Unidos), en donde trabaja en tecnologías que podrían transformar la manera en que se producen algunos alimentos y materiales.
Además del Doctorado en Investigaciones en Genética Molecular Vegetal, la experta Bermúdez ha sido investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y profesora de la Universidad de Buenos Aires.
La IA al servicio del agro
Otro de los componentes más innovadores del proyecto es la inteligencia artificial. La empresa ha generado millones de registros experimentales relacionados con crecimiento celular, genética, fermentación y química de sabores.
Analizar semejante volumen de información sería imposible manualmente, por lo que el equipo implementó modelos de machine learning capaces de identificar cómo las variaciones en microorganismos, temperatura o nutrientes modifican el perfil final del chocolate.
“Si alguien necesita un cacao más floral, más cítrico o con notas a nuez, nosotros sabemos qué cambios hacer en el proceso para obtener ese perfil”, señala la doctora Bermúdez.
La tecnología también permitiría enfrentar problemas históricos de la industria, como la variabilidad entre cosechas o la presencia de metales pesados como el cadmio, un tema sensible para países productores como Colombia.
Aunque la agricultura celular ha despertado interés por su potencial ambiental, esta tecnología todavía enfrenta desafíos relacionados con costos de producción, escalamiento industrial y aceptación por parte de los consumidores.
Además del cacao, la plataforma desarrollada por Galy trabaja mediante agricultura celular en algodón, café, arroz y otros productos. Una de las líneas exploratorias del proyecto analiza posibles aplicaciones para futuras misiones espaciales.
“Se podrían transportar células vegetales congeladas en criotubos, lo que permitiría producir alimentos o materiales en entornos como la Luna o Marte sin necesidad de cultivar plantas completas y con menores requerimientos de agua y recursos”, explica la experta.
Por último, señala que una de las mayores ventajas es que este tipo de biomanufactura se podría desarrollar prácticamente en cualquier lugar, incluido Colombia, usando menos agua, menos suelo y sin necesidad de ampliar la frontera agrícola.
En un país megadiverso y altamente dependiente del agro, la experta considera que estas tecnologías complementarían la producción tradicional, aliviar la presión sobre los ecosistemas y abrir nuevas oportunidades para productos como cacao o café sin reemplazar a los agricultores.
Publicado el 28 de Mayo de 2026 en Agencia UNAL
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